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La regata, en la que participará una
veintena de barcos de Galicia, Cantabria y Asturias, recorrerá los
puertos de la zona central de la región, con un
total de 114 millas náuticas.
La vigésima segunda edición de la Vuelta
a Asturias de vela que se disputa entre hoy y el próximo
sábado organizada por el Club Marítimo Astur
contará con la participación de alrededor
de una veintena de barcos de Galicia, Cantabria,
Asturias y Pais Vasco.
Esta nueva edición tendrá cinco etapas: Gijón-Lastres,
de 21 millas; Lastres-Ribadesella, de 15; Ribadesella-Gijón,
de 31; Gijón-Cudillero, de 33, y Cudillero-Avilés,
de 14, para completar un total de 114 millas náuticas.
La etapa más decisiva será la cuarta que transcurre
entre Gijón y Cudillero, ya que, además de
ser la más larga, es también la más
complicada al tener que pasar la flota el cabo Torres, que
suele ser un paso bastante conflictivo y que en buena parte
de los casos decidió la suerte de la regata.
La competición, la más veterana de cuantas
se desarrollan en el Principado, fue presentada ayer en un
acto en el que estuvieron presentes el director general de
Deportes, Daniel Guitérrez Granda, la concejala de
Deportes, María Teresa Ordiz, y el presidente de la
Federación Asturiana de Vela, Jaime Castro.
El vicepresidente del club organizador, Cuco Gómez,
fue el encargado de dar a conocer algunos detalles de las
etapas. Así, de la primera, Gijón-Lastres,
aseguró que «es muy conocida por los habituales
de las regatas en Asturias, todos saben por dónde
ir según el viento que haya en cada momento».
En la etapa Lastres-Ribadesella, «al ser tan corta
se decidió que la flota tenga que pasar por una baliza
situada en palo Verde». Gómez recuerda a los
participantes «las dificultades que, debido al poco
calado del puerto, suele haber para entrar y salir en Ribadesella,
por lo que hay que estar muy atento a las mareas y a veces
hay que salir del puerto varias horas antes del inicio de
la etapa, porque si no se corre el peligro de no poder hacerlo».
En la última de las etapas, Cudillero-Avilés,
la más corta de todas, los participantes también
tendrán que tomar una baliza situada en Puerta
Austera.
La Vuelta a Asturias une prácticamente la totalidad
de puertos asturianos que tienen una mínima dotación
para la práctica de la vela y cuyos ayuntamientos
se suelen volcar, ya que supone una interesante vía
de promoción de las ciudades respectivas.
Como en ediciones anteriores, la Vuelta a Asturias
es puntuable para el Campeonato de Asturias de cruceros.
El comité de regatas está compuesto por Víctor Álvarez
Rodríguez y Rafael Fournier Puente, y el comité de
protestas por Leopoldo Iglesias Álvarez, Ángel
Rodríguez Paraja y José Rábano Sieres. Como
coordinador de Prensa se encarga Felix González
y la Oficina de Regata la dirige Joaquin Lastra.
Como en ediciones anteriores, se establecen dos divisiones:
cruceros y regata. En cada división, si fuera necesario,
se establecerían diversas clases y se otorgarán
trofeos a los primeros clasificados de cada clase y uno al
ganador absoluto. El vencedor de la edición de 2005
fue el «Universidad de Oviedo».
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Sólo faltó el viento
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La flota de la Vuelta a Asturias se vio muy afectada por las
condiciones climatológicas, lo que provocó grandes
retrasos y muchos abandonos
La primera etapa de la Vuelta a Asturias de vela que ayer se
disputó entre
Gijón y Lastres se vio condicionada por la falta de viento,
lo que provocó grandes retrasos y abandonos. El «Universidad
de Oviedo-Isastur» de Roberto Álvarez Bucetas fue el
más beneficiado de toda la jornada y el que lidera la
clase Regata.
Esta vigésimo segunda edición de la Vuelta a Asturias
de vela está organizada por el Club Marítimo Astur
y arrancó minutos después de las once de la mañana
en aguas de la bahía de San Lorenzo. La primera etapa, de
21 millas, que une los puertos de Gijón y Lastres, se caracterizó por
una adversa climatología para la navegación, viento
muy flojo del Noroeste en la salida, rolando constantemente primero
al Nordeste, llegando incluso a soplar del Suroeste, a esto hay que
añadir que la fuerza del viento nunca superó los 6
nudos, cayendo en el transcurso de la prueba hasta prácticamente
desaparecer, motivando el abandono de parte de la flota, que prácticamente
no podía navegar. Mientras que buena parte de la flota no
cruzo la línea antes del tiempo límite.
La primera embarcación en cruzar la línea de meta situada
en el puerto de Lastres fue el «Universidad de Oviedo-Isastur»,
patroneado por Roberto Álvarez Bucetas, tardó en recorrer
las 21 millas seis horas y quince minutos, lo que da una idea de
la poca intensidad con la que sopló el viento en esta primera
jornada. Tras los universitarios, que parecen que tienen en esta
vuelta su competición favorita, entraron el «Ita» de
Pedro Guerra y el «Insac» de Leopoldo Iglesias,
en tercer lugar.
En las clases Crucero A, el cántabro «Izaro Segundo» de
Jesús María Cristóbal lidera la clasificación,
a la espera, a última hora de ayer, de que entren las
demás
embarcaciones de su clase, al igual que en Crucero B en la
que el «Silfo» de
José Ángel García es el primer clasificado.
Sin embargo, debido a la ausencia de muchos barcos que a la
hora de cierre no habían hecho su llegada, la organización
no puede establecer ninguna clasificación oficial y
tan sólo
confirmaron que Roberto Álvarez lidera la clasificación
de la clase regata.
La entrega de premios tendrá lugar en la Cofradía de
Pescadores de Lastres y contará con la presencia del teniente
alcalde de Lastres y del presidente del Club Marítimo Astur
de Gijón, Pedro Pablo Sánchez.
La segunda etapa de la regata Vuelta a Asturias entre Lastres
y Ribadesella será la segunda más corta de toda la prueba, tan sólo
15 millas, a pesar de que la organización ha establecido que
la flota tenga que tomar una baliza situada en Palo Verde. La salida
está prevista para las 13.30 horas.
En un principio la etapa no parece complicada y tan sólo la
falta de viento, como sucedió en la etapa de ayer, puede complicar
la navegación. Eso sí, los participantes, en especial
los poco habituales a esta zona, tienen que tener en cuenta que el
puerto de Ribadesella tiene el calado muy bajo y tendrán
que estar muy atentos para entrar y salir so pena de quedarse
encallados.
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